
República Bolivariana de Venezuela
Convenio Interinstitucional
Universidad Gran Mariscal de Ayacucho
Universidad Valle del Momboy
Decanato de Investigación y Postgrado
Maestría Gerencia Educativa
Evaluación Instruccional
Participantes:
Omaña Nohelia
Rivas Glenda
Chacón Lilibeth
Bustamante Yuli
Molina Amjie
Contreras Gloria
Pérez Wendys
Facilitadora: Msg. Meri Medina de Arduino
El Vigía, Noviembre de 2014
ROL DEL GERENTE EVALUADOR
Quizás resulte obvio pensar que dentro del sistema escolar la evaluación
es fundamental para verificar si lo s objetivos propuestos en el
proceso de enseñanza aprendizaje se han logrado, y para rectificar
aquellos aspectos que no estén dando los mejores resultados, incluso se
puede pensar que este proceso se lleva eficazmente dentro de la escuela.
Sin embargo, no es preciso profundizar para descubrir que la evaluación
adquiere poca relevancia o simplemente se lleva a cabo para medir el
grado de información que ha asimilado el estudiante de acuerdo a lo que
el docente desee que responda.
Para ello se basa en la mayoría de los
casos a un examen que a fin de cuentas no responde a las verdaderas
inquietudes. Es por tal motivo que la función del docente al momento de
evaluar, debe escuchar con atención al estudiante, observar y recoger
información cuyos datos podrá registrar y constatar con criterios fundamentados a
momento de tomar una decisión evaluativo. El docente debe identificar
los avances de los estudiantes durante el proceso de interacción
comunicativa e interactiva, en atención a los criterios e indicadores
relacionados con las competencias de grado.
El docente evaluador es el dinamizador del proceso. En este sentido genera la discusión, señala la importancia de la participación en el mismo, informa sobre las necesidades (recursos, ambientes de aprendizaje), dirige e consenso, registra acuerdos y sugerencias a utilizar en la enseñanza, aprendizaje y evaluación; promueve la elección de un equipo de padres dinamizadores del proceso de participación.
En
fin, el docente evaluador tomará en consideración los factores que
intervienen en la realización de la actividad que se evalúa entre otros
intereses del estudiante en la actividad de concentración, ejecución de
ejercicios y atención a los detalles.
Según, Chadwick (1991) afirma: “…la evaluación, en general, consiste en un
análisis (consciente o inconsciente) de algo, para emitir una opinión acerca de
ese algo”. (p.36).
El
docente evaluador es el dinamizador del proceso. En este sentido genera la discusión,
señala la importancia de la participación en el mismo,
informa sobre las necesidades, dirige en consenso, registra acuerdos y
sugerencias a utilizar en la enseñanza, aprendizaje y evaluación; promueve la
elección de un equipo de padres dinamizadores del proceso de participación. Según,
Canónico de Agudo y Rondón (1993), afirma: en el proceso enseñanza- aprendizaje
se requiere que el docente conozca y maneje las teorías modernas del
aprendizaje y de la instrucción.
El
Docente Evaluador presenta las siguientes características:
Ø Conocimiento:
domina la materia y actualiza de forma permanente sus conocimientos.
Ø Madurez: posee
capacidad de buen juicio.
Ø Objetividad: la
imparcialidad que deberá demostrar el docente evaluador en la aplicación,
corrección y juicio de las pruebas para no dejarse influenciar por las
circunstancias ajenas del juicio imparcial que debe aplicar.
Ø Establecer Metas: traza
estándares para lograr su objetivo primordial que el sujeto que es evaluado
construya y perfeccione habilidades para lograr en su plena autonomía.
Ø Motivador:
despierta el interés de los estudiantes, incentivando a los estudiantes en el
desarrollo de las actividades.
A PARTE DE SER EVALUADOR EL GERENTE EDUCATIVO DEBE:
Antes
que todo cabe destacar que cumplir el papel de docente no implica una receta
única, sin alteraciones, estas solo serían algunas ideas.
El docente, debe recordar su época de
estudiante y plantearse interrogantes sobre los aspectos académicos, acerca de
las personas, del ambiente y reflexionar sobre esos hechos, para comprender
mejor algunas de las inquietudes de los alumnos (as) que ahora tiene en el
salón de clases y entender que...
Ser Docente, es algo complejo, sublime y
más importante que enseñar matemática, biología, inglés u otra asignatura.
Educar es alumbrar personas autónomas, libres y solidarias. Es ofrecer los ojos
propios para que los alumnos (as) puedan mirar la realidad sín miedo.
Ser Docente, no implica solo dictar
horas de clases, sino dedicar alma. Exige no solo ocupación, sino vocación de
servicio. El genuino educador se esfuerza por ser verdadero amigo de cada uno
de sus alumnos (as), ya que ellos (as)
no son cosas para barrerlas, son personas, con su propio mundo
intelectual y emocional. Es necesario cooperar con ellos para que hagan el
mejor uso de las posibilidades y potencialidades. Es triste comprobar cómo la
mayoría de los Docentes reducen su profesión a meros dadores de clases y
creadores de planificaciones sin contextos, sin siquiera asomarse a la grandeza
de lo que significa ser educador.
Ser Docente, es ser un estilista de
almas, un embellecedor de vidas; tiene una irrenunciable misión de partero del
espíritu y de la personalidad. Es alguien que entiende y asume trascendencia de
su misión, consciente de que no se agota de impartir conocimientos o propiciar
el desarrollo de habilidades y destrezas, sino que se dirige a formar personas,
a enseñar a vivir con autenticidad,
sentido y proyectos, con valores
definidos, con realidades, incógnitas y esperanzas.
Ser Docente, consiste en brindar vuelos
de altura, sembrar utopía, estar siempre abierto a la aventura de lo
desconocido, al riesgo de las cumbres, exploradores de nuevos horizontes y
mundos más humanos construidos mas allá de los gritos y de la impaciencia.
Ser Docente, es ofrecer una varita
mágica a los niños (as) para que puedan volar con sus fantasías, recorrer los
caminos de la imaginación, visitar estrellas y países encantados, hablar con
mariposas y tulipanes, descubrir horizontes insospechados y descansar con el
pecho de la luna.
Ser Docente, es guiar a los alumnos
(as) a la maduración de una fe. El
educador creyente deberá reflejar su fe en su propia vida. Por eso, dentro de
sus limitaciones, tratará de caminar siempre al lado de sus alumnos (as),
dispuesto a atenderle con especial cariño y dedicación sobre todo cuando estén
en serios problemas y dificultades. Que los alumnos (as) sientan que siempre podrán
contar con su ayuda y comprensión y nunca estarán solos (as).
Ser Docente, es más que inculcar
respuestas e imponer repeticiones, conceptos, formulas y datos, es orientar a
los alumnos (as) a la creación y el descubrimiento, que surgen de interrogar la
realidad de cada DIA y de interrogarse permanentemente. Es formar individuos
críticos, libres,democráticos, innovadores, trabajadores y con sentimientos
nobles.
Ser Docente, no es ser un suplicante ni
buscador de faltas, ni descalificado de los demás, ni un ciego que da palos a
diestra y siniestra... Es una persona estudiosa, paciente, serena interiormente
y amante de la profesión docente.


